Review – Hunter’s Moon: A Sovereign Syndicate Adventure

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Hunter’s Moon: A Sovereign Syndicate Adventure es un spin-off independiente ambientado en el universo de Sovereign Syndicate, pero con un cambio de enfoque claro y deliberado. Aquí se dejan de lado los extensos diálogos y la estructura clásica de RPG narrativo para dar paso a un roguelite de cartas centrado casi por completo en el combate por turnos, la progresión por runs y la construcción de mazos sobre la marcha. La ambientación sigue siendo uno de sus mayores atractivos. El Londres victoriano steampunk regresa, esta vez con un tono más oscuro y cercano al horror, con criaturas corrompidas, referencias lovecraftianas y una dirección artística que combina ilustraciones caricaturescas con escenarios opresivos.

El resultado es un mundo sucio, decadente y con mucha personalidad, que se siente coherente incluso con el cambio de género. En términos jugables, Hunter’s Moon se apoya en una estructura muy reconocible para los aficionados al género tipo Slay the Spire. Cada run se construye durante la partida, no antes: cartas, reliquias y modificadores se obtienen mediante eventos, combates y decisiones en el mapa. El sistema de avance es especialmente interesante, ya que el jugador no sigue un camino fijo, sino que elige su ruta a partir de varias cartas de exploración visibles, reduciendo ligeramente el peso del azar y reforzando la planificación estratégica. Comerciantes, encuentros aleatorios, exploración, descanso o combate se alternan según las decisiones que tomes.

Un detalle importante es la doble gestión de recursos vitales: no solo importa la vida, sino también la cordura. Perder cualquiera de las dos significa el final inmediato de la run, lo que obliga a equilibrar riesgos y recompensas, buscar iglesias para recuperar sanidad o zonas seguras para curarse, y decidir cuidadosamente cuándo avanzar y cuándo prepararse. El juego ofrece cuatro personajes jugables, cada uno con mecánicas y estilos claramente diferenciados. Algunos se apoyan en compañeros controlados por la IA, otros se orientan más al combate directo, al sangrado, a la defensa o a la mitigación de daño. Incluso dentro de un mismo personaje es posible desarrollar distintos enfoques de build, lo que aporta variedad y rejugabilidad.

Los Arcanos del Tarot funcionan como reliquias especiales que pueden alterar drásticamente el curso de una partida, reforzando esa sensación de que cada run cuenta una historia distinta. Durante los primeros compases, el ritmo resulta muy atractivo. Los eventos son variados, el flujo de combate es ágil y el sistema de información facilita una toma de decisiones táctica clara. Sin embargo, tras completar el juego, aparecen algunas grietas en el diseño. Una vez que una build funciona, muchos jefes pueden ser superados con relativa facilidad, mientras que el tramo inicial del último acto puede sentirse excesivamente dependiente de la suerte, obligando a reiniciar runs hasta conseguir cartas decentes. Esta irregularidad afecta especialmente a la sensación de equilibrio.

Otro punto débil está en el contenido a largo plazo. Aunque el sistema funciona bien, la cantidad de cartas y opciones de depuración del mazo es algo limitada, lo que hace que tras varias runs sea fácil entender el meta del juego. En más de una ocasión, la derrota no llega por falta de poder, sino por un mazo demasiado inflado y poco eficiente. A esto se suman algunos problemas de interfaz y errores de localización que afectan a la claridad de ciertas cartas y estados, algo que rompe la inmersión y puede confundir al jugador. El progreso fuera de las partidas ayuda a compensar estas limitaciones.

CONCLUSIÓN

Hunter’s Moon es un spin-off bien pensado y honesto. No revoluciona el género del deckbuilding roguelite, pero lo ejecuta con solvencia, personalidad y una ambientación muy cuidada. Su propuesta es más contenida y directa que la del juego original, lo que puede decepcionar a quienes buscaban una experiencia narrativa profunda, pero satisfará a quienes quieran combates estratégicos, decisiones constantes y un mundo steampunk oscuro en el que perderse durante varias horas.

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