MIO: Memories in Orbit es un metroidvania con una identidad propia que se aleja de las fórmulas más gastadas del género gracias a su ambientación y estilo artístico. Desarrollado por Douze Dixièmes, el juego nos pone en la piel de MIO, un pequeño robot que despierta sin recuerdos dentro de una enorme nave llamada el Vascello, un lugar dividido en distintos ecosistemas y controlado por inteligencias artificiales fuera de control conocidas como las Perlas. La narrativa no es completamente explícita y deja espacio a la interpretación.

A través de personajes secundarios, objetos coleccionables y fragmentos del entorno, el jugador va reconstruyendo lo ocurrido en el pasado, lo que refuerza la sensación de misterio y descubrimiento. El hub principal funciona como punto de reunión y eje de la progresión, donde se concentran los personajes rescatados y los servicios principales. En lo jugable, el título mantiene una estructura clásica de metroidvania: mapas amplios, exploración constante y regreso frecuente a zonas anteriores una vez se desbloquean nuevas habilidades como el gancho, el doble salto o mejoras de movilidad.

El movimiento es ágil y el uso del entorno, como las superficies heladas que permiten ganar velocidad, añade variedad a la exploración. El combate es sencillo pero efectivo, basado en combos y enfrentamientos contra enemigos que pueden resultar exigentes incluso en las primeras horas. Los enfrentamientos contra jefes destacan por introducir patrones cambiantes conforme pierden energía, aunque algunos problemas de precisión en las hitbox pueden generar frustración puntual.

La exploración se ve recompensada con modificadores y mejoras, aunque se resiente por una limitada variedad de enemigos y mecánicas que tienden a repetirse con el paso del tiempo. Uno de los mayores puntos fuertes del juego es su apartado artístico. Los escenarios dibujados a mano con un estilo cercano a la acuarela le otorgan una personalidad muy marcada, apoyada por un level design que conecta los distintos ecosistemas de forma coherente. La música acompaña correctamente la experiencia, aunque algunas piezas podrían haberse aprovechado más.
A nivel técnico, el rendimiento es sólido en general, con ligeras caídas de framerate en las primeras horas y pequeños fallos en colisiones durante algunos combates contra jefes. No son problemas graves, pero sí detalles que afectan a la pulidez de la experiencia.