Nioh 3 nos traslada al Japón del período Edo, en 1620, cuando Tokugawa Takechiyo está a punto de convertirse en shogun. Sin embargo, la traición de su hermano Kunimatsu desata una invasión de yokai que obliga al protagonista a viajar al pasado, concretamente a la era Sengoku (1572), un mundo dominado por la oscuridad y los purgatorios. A partir de ahí comienza una aventura mucho más amplia que llevará al jugador a recorrer distintas épocas históricas en una lucha constante por restaurar el equilibrio.

Desde el inicio, el juego apuesta por la personalización, permitiendo crear dos personajes: uno enfocado al estilo samurái y otro al estilo ninja. Tras un prólogo que sirve como entrenamiento y presentación de las primeras armas, la aventura se abre hacia un enorme mundo con mayor libertad de exploración que en entregas anteriores. Cada mapa está lleno de misiones secundarias, llamados “mitos”, y numerosos puntos de interés como Kodamas, Sunekosuris o Six Jizo, que ofrecen beneficios en forma de bendiciones, recursos y mejoras para el personaje.

La estructura del juego se apoya en tres grandes épocas históricas —1572, 1190 y 1864—, cada una con mapas extensos, secretos y misiones opcionales. Además, existen zonas más pequeñas y lineales que funcionan como viajes temporales específicos y que aportan variedad al ritmo de la aventura. Completar la historia principal explorando a fondo puede tomar alrededor de 50 horas, mientras que quienes busquen todo el contenido secundario fácilmente superarán las 80. Tras finalizar la campaña se desbloquea un modo de dificultad más alto, el “recorrido del Shogun”, que permite rejugar toda la historia con mayores desafíos y mejores recompensas.

El sistema de progresión vuelve a girar en torno al Amrita, que se obtiene derrotando enemigos y completando misiones. Al rezar en los santuarios se sube de nivel, pero también se reinician los enemigos del área, manteniendo el riesgo constante. Morir implica perder el Amrita acumulada, que solo se recupera si se vuelve al lugar de la caída, reforzando la tensión característica de la saga. Los santuarios también sirven para gestionar bendiciones, habilidades, espíritus protectores, núcleos de alma y el modo cooperativo en línea.

El combate sigue siendo el corazón de la experiencia. La gestión del Ki es clave para atacar, esquivar y defenderse sin quedar expuesto. El estilo samurái se centra en técnicas poderosas y el uso de la recuperación de Ki, mientras que el ninja apuesta por el ninjutsu y una mayor movilidad. Regresan mecánicas clásicas como la ruptura explosiva para contrarrestar ataques enemigos, así como los espíritus protectores, que pueden desatar habilidades devastadoras cuando su energía está completa. La magia Onmyo y los núcleos de alma de los yokai amplían aún más las posibilidades estratégicas en cada enfrentamiento.
En el apartado audiovisual, Nioh 3 destaca por su espectacular presentación. Los escenarios de cada época están llenos de detalle, con efectos climáticos, animaciones fluidas y diseños de enemigos y jefes impresionantes. El conjunto se apoya en una banda sonora sólida y un doblaje japonés de gran calidad, que refuerzan la inmersión y el tono épico de la aventura.