Después de sorprender con una propuesta que combinaba acción sobrenatural, misterio y escenarios imposibles, Remedy regresa con Control Resonant, una secuela que transforma considerablemente la fórmula original sin abandonar su particular identidad. La historia se desarrolla varios años después de los acontecimientos de la primera entrega y coloca a Dylan Faden en el centro de la aventura. Tras despertar de un prolongado estado de inconsciencia, el protagonista descubre que su hermana Jesse, actual directora del Federal Bureau of Control, ha desaparecido mientras una nueva crisis paranormal amenaza con consumir Manhattan. Lo que anteriormente permanecía encerrado entre los muros de la Oldest House ahora se extiende por las calles de Nueva York, deformando edificios, alterando las leyes de la física y convirtiendo espacios cotidianos en escenarios completamente irreconocibles. Esta inversión de papeles proporciona un punto de partida interesante, especialmente porque permite explorar las consecuencias de los experimentos y acontecimientos que marcaron la vida de ambos hermanos.

Uno de los aspectos más interesantes de la narrativa es la personalidad de Dylan, un protagonista considerablemente diferente a Jesse. Después de pasar buena parte de su vida bajo el control del Bureau y sufrir las consecuencias de la influencia del Hiss, Dylan observa el mundo con una frialdad que refleja su dificultad para recuperar una existencia normal. Sus conversaciones suelen ser contenidas y su comportamiento distante, una decisión coherente con su pasado, aunque también provoca que resulte menos carismático que su hermana. Afortunadamente, personajes como Zoe De Vera aportan una dimensión más humana al relato, estableciendo vínculos que permiten conocer gradualmente las emociones y conflictos internos del protagonista. La búsqueda de Jesse se desarrolla mediante una combinación de misiones principales, investigaciones y fenómenos paranormales que amplían el misterio sin depender constantemente de referencias a otras historias del universo de Remedy. El resultado es una narrativa intrigante que mantiene su interés gracias a la relación entre los personajes y a las preguntas que rodean las nuevas amenazas.

La transformación más evidente aparece en la estructura de los escenarios, pues Control Resonant sustituye los espacios cerrados de la Oldest House por una Manhattan dividida en amplias zonas interconectadas. Aunque no se trata de un mundo abierto tradicional, cada sector ofrece suficientes caminos alternativos, actividades secundarias y secretos para fomentar la exploración. Dylan dispone de una movilidad considerablemente superior a la de Jesse, utilizando saltos dobles, desplazamientos rápidos y habilidades sobrenaturales para recorrer azoteas, estructuras elevadas y edificios deformados por las anomalías. Algunas capacidades incluso permiten alterar la orientación de la gravedad, convirtiendo paredes y techos en nuevas superficies transitables. Estas mecánicas aportan una dimensión vertical muy atractiva y permiten regresar a ubicaciones anteriores para descubrir rutas previamente inaccesibles. Sin embargo, la mayor amplitud también implica ciertos sacrificios, ya que algunas zonas urbanas carecen de la personalidad y la densidad ambiental que hicieron tan memorable al escenario original.

El sistema de combate experimenta una transformación todavía más profunda al abandonar el protagonismo de las armas de fuego y concentrarse principalmente en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Para ello, Dylan utiliza el Aberrante, un arma sobrenatural capaz de adoptar diferentes formas, cada una con movimientos, velocidades y propiedades particulares. Algunas configuraciones permiten ejecutar ataques amplios contra grupos de enemigos, mientras que otras priorizan golpes contundentes capaces de romper su resistencia. Esta última mecánica resulta fundamental, pues debilitar suficientemente a un adversario permite ejecutar poderosos remates que activan beneficios temporales y favorecen un estilo de juego agresivo. La combinación de ataques, esquivas y desplazamientos rápidos genera enfrentamientos intensos donde permanecer inmóvil suele ser la peor decisión posible. Además, ciertos enemigos mantienen activas las amenazas menores hasta ser derrotados, obligándonos a identificar objetivos prioritarios en lugar de eliminar adversarios indiscriminadamente. Aunque la cámara puede presentar dificultades en espacios reducidos, el combate consigue transmitir una extraordinaria sensación de fluidez y contundencia.

Los enfrentamientos contra los Resonantes representan algunos de los momentos más destacados de la aventura. Estas criaturas, vinculadas a las anomalías que afectan Manhattan, presentan patrones de ataque y escenarios diseñados para poner a prueba nuestra capacidad de reacción. Cada batalla exige comprender el comportamiento del enemigo, aprovechar las oportunidades de ataque y utilizar correctamente las diferentes formas del Aberrante. La progresión también adquiere mayor profundidad mediante un sistema de habilidades, talentos y mejoras que permite desarrollar estilos de combate personalizados. Algunas capacidades ofrecen ventajas pasivas, mientras que otras introducen herramientas mucho más interesantes, como la posibilidad de invocar entidades que atacan a los enemigos y pueden utilizarse como explosivos improvisados. Las actividades secundarias y la exploración proporcionan recursos para fortalecer a Dylan, aunque el juego evita obligarnos a modificar constantemente nuestra configuración. Esto permite especializarnos en determinadas técnicas y perfeccionarlas progresivamente, logrando que cada mejora importante tenga un impacto perceptible en nuestra manera de combatir.
En el apartado audiovisual, Remedy vuelve a demostrar su extraordinaria capacidad para construir escenarios sobrenaturales visualmente impactantes. Manhattan combina calles reconocibles con estructuras imposibles, edificios que desafían la gravedad y espacios donde la realidad parece descomponerse ante nuestros ojos. La dirección artística alcanza sus mejores momentos cuando las anomalías transforman completamente el entorno, recuperando esa inquietante sensación de encontrarnos frente a fenómenos que escapan a cualquier explicación lógica. La iluminación, los efectos especiales y las animaciones contribuyen a crear enfrentamientos espectaculares, mientras que la documentación repartida por los escenarios amplía el trasfondo del Bureau y los acontecimientos paranormales. En términos técnicos, la experiencia mantiene un funcionamiento generalmente estable, aunque las batallas con numerosos enemigos pueden presentar pequeñas irregularidades de rendimiento. También existen problemas ocasionales con la cámara y ciertas habilidades de desplazamiento, especialmente cuando los escenarios alteran radicalmente la orientación del personaje. Son inconvenientes que no arruinan la experiencia, pero pueden interrumpir momentáneamente su excelente ritmo.