En la película Dragonheart, el personaje de Bowen resume la esencia del ideal caballeresco con un juramento memorable: “Un caballero está dedicado al valor. Su corazón solo conoce la virtud. Su espada defiende a los indefensos. Sus palabras dicen siempre la verdad. Su ira castiga a los malvados”. No sabemos si Aeta, la joven protagonista de 1348 Ex Voto, conoce esa historia ni si ha oído hablar alguna vez de Bowen o del dragón Draco, pero lo cierto es que su forma de entender el papel de un caballero parece seguir un camino muy similar.

Aeta es la heredera de una pequeña familia noble que acaba de perder a sus padres a causa de la peste que asola Italia y buena parte de Europa. Entrenada desde niña por su padre en el manejo de la espada, mantiene un fuerte vínculo con Bella, una joven de origen humilde que ha crecido entre dificultades y que pronto deberá ingresar en un convento. La aventura comienza con ambas practicando esgrima en un claro del bosque, una escena que funciona como tutorial inicial. Sin embargo, la tranquilidad dura poco: cuando Bella se ausenta momentáneamente, el pueblo es atacado por un grupo de bandidos. Aeta acude de inmediato para defender su hogar y logra derrotar a los asaltantes que encuentra a su paso, pero su amiga ha desaparecido. Bella ha sido secuestrada, y así comienza un largo viaje en el que la protagonista recorrerá una Toscana devastada por la peste y por la crueldad humana en busca de su compañera.

A lo largo de los ocho capítulos que componen la historia, Aeta deberá enfrentarse a diversos enemigos. Entre ellos se encuentran los bandidos responsables del ataque inicial, un grupo de flagelantes que ha llevado demasiado lejos su interpretación apocalíptica de la peste, y una misteriosa fuerza de soldados fuertemente armados que asedia una pequeña ciudad y cuyos colores recuerdan sospechosamente a los de los bandidos. La narrativa avanza de forma bastante directa y sin grandes giros argumentales, apoyada por la interpretación de Alby Baldwin en el papel de Aeta. El relato se mantiene sólido durante la mayor parte del recorrido, aunque el desenlace puede resultar algo desconcertante. Más que por sus intenciones, el problema radica en su plausibilidad, ya que el jugador solo presencia los hechos desde la perspectiva limitada de la protagonista. Además, el final se corta de forma abrupta, dejando la interpretación abierta, un recurso narrativo que no siempre termina de convencer.

En lo jugable, 1348 Ex Voto apuesta por un sistema de combate bastante frecuente en los juegos de acción actuales. El sistema combina guardias, esquivas, paradas y una barra de resistencia que limita la cantidad de movimientos que podemos realizar. Aeta dispone de dos estilos de combate distintos, aunque en la práctica pocas situaciones obligan realmente a alternarlos. El resultado es funcional, aunque algo rudimentario. Algunas animaciones carecen de la fluidez deseable y en las fases más avanzadas puede ocurrir que ciertos enemigos aparezcan de forma repentina cuando la cámara no está mirando en su dirección. Además, el sistema parece funcionar sobre todo porque los enemigos atacan por turnos en lugar de aprovechar su superioridad numérica.

Aun con estas limitaciones, el combate cumple su papel. Resulta entretenido y ayuda a mantener el ritmo de la aventura junto a las secciones de exploración, donde Aeta deberá mover objetos, saltar entre cornisas o recorrer escenarios en busca de mejoras opcionales que facilitan el progreso. Sin embargo, difícilmente puede considerarse uno de los aspectos más memorables del juego. En general, varias de sus mecánicas presentan cierta sensación de aspereza que probablemente se deba a limitaciones presupuestarias. Este detalle se percibe especialmente en algunos elementos concretos, como la escena introductoria, cuyas animaciones resultan algo rígidas.
Donde el juego sí logra destacar es en sus escenarios. Los entornos alternan entre pueblos medievales abandonados, bosques densos, ruinas de origen romano, villas señoriales y campos de batalla. Aunque al acercarse demasiado a ciertos elementos pueden apreciarse algunas texturas poco definidas, el conjunto ofrece una ambientación bastante atractiva. Quizá el único detalle cuestionable es que algunos lugares parecen excesivamente pulidos para un mundo golpeado por la peste y la guerra; un poco más de suciedad y desgaste habría contribuido a reforzar la inmersión.