Los juegos de limpieza se han convertido en un género sorprendentemente popular durante los últimos años. Títulos como PowerWash Simulator demostraron que existe una audiencia dispuesta a pasar horas restaurando escenarios y observando cómo el caos desaparece poco a poco. Clean Up Earth toma esa misma filosofía, pero reemplaza las mangueras de presión por una enorme aspiradora futurista y una misión mucho más ambiciosa: limpiar los residuos acumulados a lo largo del tiempo para devolver la vida a distintos ecosistemas. La premisa es sencilla pero efectiva. Una serie de experimentos relacionados con la gestión de residuos terminó provocando que enormes cantidades de basura fueran enviadas a diferentes épocas y lugares. Como miembro de una organización encargada de reparar este desastre ecológico, nuestro trabajo consiste en recorrer diversos escenarios recolectando desperdicios, reciclando materiales y restaurando estructuras antiguas para devolver el equilibrio a cada región.

Desde los primeros minutos queda claro cuál es el principal atractivo del juego. Aspirar basura resulta sorprendentemente satisfactorio. Cada zona está repleta de residuos de distintos tamaños y tipos, y ver cómo el paisaje recupera poco a poco su aspecto natural genera una sensación de progreso constante. Además, cuando se elimina por completo una acumulación de desperdicios, la naturaleza vuelve a florecer alrededor del jugador mediante efectos visuales que recompensan cada esfuerzo realizado. La mecánica principal gira en torno a una aspiradora modular capaz de adaptarse a diferentes clases de residuos. Existen desechos comunes, objetos de gran tamaño, materiales enterrados y residuos radiactivos, cada uno requiriendo boquillas específicas para poder ser recolectados. A esto se suman módulos especiales que mejoran temporalmente la capacidad de absorción o ayudan a localizar basura oculta. Sobre el papel se trata de un sistema interesante, aunque en la práctica algunas decisiones de diseño generan más frustración de la necesaria.

Uno de los principales problemas aparece precisamente en la gestión de estos módulos. Su duración es limitada, requieren recargas constantes y algunos consumen recursos valiosos que podrían destinarse a mejoras permanentes. Esto resulta especialmente molesto durante las fases finales de cada mapa, cuando apenas quedan algunos residuos escondidos y el jugador depende de los sistemas de detección para encontrarlos. La situación empeora debido a que ciertos objetos quedan parcialmente ocultos por la vegetación, incrustados en el terreno o incluso escondidos dentro de estructuras, convirtiendo la búsqueda del último porcentaje de limpieza en una tarea más agotadora que relajante. A nivel de contenido, Clean Up Earth ofrece una cantidad considerable de mapas distribuidos entre distintos biomas. Cada región presenta una identidad visual diferenciada y una progresión basada en la restauración de puentes, escaleras y antiguas construcciones utilizando materiales reciclados. Sin embargo, los mapas de gran tamaño muestran ciertas limitaciones creativas. Muchos de ellos se sienten como una combinación de escenarios más pequeños ya visitados anteriormente, reduciendo la sensación de descubrimiento a medida que avanzamos.

Donde el juego intenta diferenciarse de otros títulos similares es en su apartado multijugador. Las partidas permiten reunir a numerosos jugadores en enormes mapas compartidos para colaborar en la limpieza del entorno. La idea funciona y puede resultar muy entretenida cuando todo marcha correctamente, especialmente durante la recolección de objetos gigantes que requieren la cooperación de varios participantes. No obstante, esta modalidad presenta problemas importantes de diseño y estabilidad. Los recursos obtenidos son individuales, lo que puede generar bloqueos en la progresión si algunos jugadores abandonan la partida. Además, varios usuarios han reportado errores relacionados con las recompensas finales, reduciendo el incentivo para invertir tiempo en estas sesiones. Visualmente, el juego cumple con nota. Los escenarios son amplios, coloridos y transmiten adecuadamente la sensación de recuperación ambiental. La transformación progresiva de cada zona es probablemente uno de sus mayores logros, ya que permite apreciar de forma tangible el impacto de nuestras acciones. A esto se suma una ambientación tranquila y relajante que encaja perfectamente con la naturaleza contemplativa de la experiencia.
Sin embargo, ciertos aspectos de la interfaz y los controles necesitan más trabajo. Algunas acciones utilizan combinaciones de botones poco intuitivas y la gestión de los módulos resulta innecesariamente complicada. Son detalles que no arruinan la experiencia, pero sí generan una sensación constante de falta de pulido. A pesar de sus defectos, Clean Up Earth consigue capturar esa sensación de satisfacción que caracteriza a los mejores juegos de limpieza. Recorrer enormes escenarios aspirando toneladas de basura mientras observamos cómo la naturaleza recupera su esplendor puede resultar extremadamente relajante. El problema es que varias decisiones de diseño terminan interfiriendo con esa tranquilidad mediante sistemas restrictivos y búsquedas excesivamente tediosas de objetos ocultos.