Goblin Cleanup propone una idea tan simple como ingeniosa: en lugar de ser el héroe que derrota monstruos en un mundo de fantasía, encarnas al goblin encargado de limpiar el desastre que dejan los aventureros tras su paso. Sangre en el suelo, muebles volcados, armas rotas y restos de criaturas forman parte de tu rutina diaria. Este giro de perspectiva convierte al juego en una experiencia fresca dentro del género de simuladores de limpieza, con un tono humorístico y consciente de sí mismo.

Aunque su premisa pueda parecer limitada, el juego sorprende por la cantidad de mecánicas que integra. No solo se trata de recoger basura, sino de interactuar con sistemas curiosos como los mímicos que devoran restos orgánicos, los slimes que funcionan como trapeadores vivientes o el pequeño compañero mágico que ayuda a gestionar la energía para abrir caminos y resolver situaciones del escenario. Todo esto se combina con trampas activas —cuchillas, paredes móviles y otros peligros— que obligan a mantener la atención incluso mientras se limpia.

La personalización del personaje es otro de sus puntos fuertes. A medida que se progresa se desbloquean nuevas prendas, colores y accesorios para el goblin, permitiendo darle una identidad propia. El sistema de progreso se basa en la limpieza completa de cada escenario, lo que genera una sensación constante de recompensa. Además, los niveles tienen una duración moderada, generalmente inferiores a una hora, evitando que la experiencia se vuelva pesada como ocurre en otros títulos del mismo género. En el apartado visual, el juego apuesta por un estilo entre lo oscuro y lo caricaturesco. Los escenarios muestran el caos típico de un dungeon tras una masacre, pero con un tratamiento artístico que mantiene el tono ligero y humorístico.

El diseño sonoro refuerza esta sensación: los efectos al limpiar, los ruidos de las trampas y los momentos slapstick aportan personalidad y ritmo a cada partida. El modo cooperativo amplía notablemente el atractivo del juego, ya que limpiar en equipo convierte la experiencia en un caos organizado lleno de situaciones cómicas. Coordinarse para esquivar trampas, mover muebles y eliminar manchas resulta tan divertido como desafiante, lo que lo vuelve ideal para jugar con amigos.
No obstante, al encontrarse en acceso anticipado, el juego presenta algunos problemas técnicos. Existen bugs que pueden obligar a reiniciar niveles, fallos ocasionales de sincronización en multijugador y detalles en efectos visuales y sonoros que todavía requieren pulido. También se ha señalado que la progresión puede sentirse lenta y que ciertas funciones prometidas, como la generación procedural real de escenarios, aún no están del todo implementadas. Con el paso de las actualizaciones, varios de estos puntos han mejorado, incluyendo la personalización y la localización a otros idiomas.