My Hero Academia: All’s Justice llega con la ambición de convertirse en la adaptación definitiva del popular universo creado por Kohei Horikoshi. Tras varios intentos correctos pero poco memorables especialmente con la saga One’s Justice, este nuevo título busca dar un salto de escala tanto en contenido como en presentación. La base jugable sigue siendo la de un fighting game en arenas 3D, con combates por equipos de tres personajes donde solo uno pelea a la vez, mientras los demás entran como apoyo.

El sistema no reinventa el género: hay ataques básicos, habilidades especiales, bloqueos, evasiones, combos y remates espectaculares. Sin embargo, su fortaleza está en el ritmo de los combates y en la importancia de alternar entre miembros del equipo para aprovechar mejor sus habilidades en cada situación. Uno de los puntos más destacados es el tamaño del plantel de personajes. Con más de 65 luchadores disponibles desde el inicio, supera ampliamente a las entregas anteriores. Aunque existen varias versiones de algunos protagonistas, el conjunto resulta variado y satisfactorio para los fans, permitiendo recrear enfrentamientos clave del anime y experimentar con distintas combinaciones de equipos.

El modo historia se centra en el arco final de la serie y utiliza una estructura ya conocida: secuencias narrativas intercaladas con combates. Además, se incluyen archivos especiales que permiten revivir batallas de etapas anteriores desde la perspectiva de distintos personajes. Este enfoque cumple su función, pero puede resultar repetitivo, sobre todo para quienes tienen la trama reciente en la memoria, ya que la narración se apoya más en escenas estáticas que en una puesta en escena dinámica. Donde el juego realmente encuentra identidad propia es en el modo Team-Up Missions. Aquí se presenta una zona semiabierta de la ciudad en la que el jugador controla principalmente a Midoriya y va desbloqueando a otros héroes para cumplir misiones cooperativas.

Estas tareas combinan combates contra enemigos con encargos más ligeros para civiles, como rescates o pequeñas solicitudes. Cada personaje aporta habilidades únicas que facilitan la exploración y la resolución de objetivos, lo que da una sensación de progreso y variedad que va más allá del simple uno contra uno. Este modo recuerda a los primeros Naruto Ultimate Ninja Storm por su estructura: un espacio urbano que funciona como centro de actividades y entrenamiento, con misiones principales y secundarias que se repiten con ligeras variaciones. Aunque con el tiempo algunas tareas se vuelven rutinarias, el sistema logra mantener el interés gracias al desbloqueo constante de héroes y a la gestión de equipos.
En el apartado técnico, la experiencia es sólida pero no impecable. Se han detectado pequeños errores de estabilidad y ciertos problemas puntuales durante los combates o la recuperación de energía, además de una clara tendencia a la repetición en algunas misiones especiales. Nada que arruine la experiencia, pero sí detalles que evidencian falta de pulido final.