Después de una ausencia que se prolongó durante casi dos décadas, Onimusha: Way of the Sword marca el esperado regreso de una de las franquicias de acción más emblemáticas de Capcom. La aventura nos transporta al Kioto de 1624, una época en la que Japón comienza a recuperar cierta estabilidad después de numerosos conflictos. Sin embargo, la tranquilidad desaparece cuando una misteriosa niebla invade la ciudad y provoca la aparición de los Genma, criaturas demoníacas que amenazan con destruir todo a su paso. En medio del caos encontramos a Miyamoto Musashi, un extraordinario espadachín que, tras enfrentarse a una derrota aparentemente inevitable, recibe un poderoso guante Oni capaz de otorgarle habilidades sobrenaturales. Con este artefacto y la ayuda de diversos aliados, Musashi deberá enfrentarse a las fuerzas oscuras que buscan romper definitivamente la barrera entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

A diferencia de las entregas clásicas, que otorgaban mayor protagonismo a la búsqueda de objetos, los acertijos y los recorridos por escenarios interconectados, esta nueva aventura adopta una estructura más moderna y flexible. Los diferentes sectores de Kioto ofrecen espacios relativamente amplios que podemos investigar para encontrar recursos, secretos y actividades opcionales. Aunque el desarrollo continúa siguiendo una progresión definida, existe suficiente libertad para desviarnos del camino principal y descubrir elementos que enriquecen la experiencia. Esta transformación permite que la exploración resulte más natural y menos dependiente de regresar constantemente a ubicaciones anteriores. Además, la ambientación conserva ese atractivo característico de la franquicia, combinando escenarios tradicionales japoneses con elementos sobrenaturales y una atmósfera oscura que transmite la sensación de encontrarnos en medio de un conflicto entre dos mundos.

Sin embargo, el verdadero protagonista de Onimusha: Way of the Sword es su renovado sistema de combate, que apuesta por enfrentamientos considerablemente más dinámicos sin abandonar la precisión que siempre ha distinguido a la serie. Musashi dispone de diferentes movimientos ofensivos, técnicas defensivas y habilidades especiales que permiten adaptar su estilo a las amenazas que aparecen durante la aventura. Los enemigos presentan comportamientos variados y suelen atacar en grupos, obligándonos a prestar atención tanto a los adversarios cercanos como a quienes intentan sorprendernos desde otras posiciones. La movilidad, el posicionamiento y la capacidad de interpretar los movimientos rivales resultan fundamentales para sobrevivir. Aunque la acción ofrece momentos espectaculares, lanzarse al ataque sin considerar los riesgos suele terminar en una derrota, especialmente cuando varios Genma combinan sus ofensivas.

Una de las mecánicas más importantes es el regreso del Issen, una poderosa técnica de contraataque que recompensa la precisión y el dominio de los tiempos de reacción. Para ejecutarla correctamente debemos observar los movimientos del enemigo y bloquear o esquivar en el instante adecuado, aprovechando esa pequeña oportunidad para responder con un golpe devastador. Dominar esta habilidad requiere práctica, pues anticiparse demasiado o reaccionar tarde puede dejarnos completamente expuestos. La satisfacción de realizar un Issen perfecto es considerable, especialmente durante los enfrentamientos contra jefes, donde cada movimiento exige concentración. Estos combates representan algunos de los mejores momentos de la aventura, presentando criaturas imponentes con patrones de ataque que debemos aprender progresivamente. También incorporan mecánicas que permiten debilitar su resistencia y ejecutar poderosos ataques especiales, añadiendo espectacularidad sin sacrificar la importancia de la estrategia.

El guante Oni continúa siendo una pieza fundamental de la experiencia, tanto por sus posibilidades ofensivas como por su relación con la progresión del personaje. Este artefacto permite absorber las almas de los enemigos derrotados, que se dividen en diferentes categorías según su utilidad. Algunas restauran nuestra salud, otras alimentan la energía necesaria para utilizar habilidades sobrenaturales y las restantes sirven para mejorar el equipamiento mediante altares distribuidos por los escenarios. Esta gestión introduce decisiones interesantes durante los enfrentamientos, especialmente cuando debemos escoger entre utilizar nuestros recursos inmediatamente o conservarlos para situaciones más peligrosas. Las poderosas Armas Oni amplían todavía más las posibilidades de combate, proporcionando herramientas adicionales contra enemigos especialmente resistentes. No obstante, el comportamiento de ciertos adversarios presenta algunas inconsistencias, ya que pueden abandonar una persecución repentinamente al alejarnos de determinadas zonas, reduciendo la tensión de encuentros que inicialmente parecían más exigentes.
En el apartado audiovisual, Onimusha: Way of the Sword destaca por una representación de Japón feudal tan hermosa como inquietante. Los escenarios presentan una notable riqueza visual, combinando arquitectura tradicional, paisajes cuidadosamente elaborados y criaturas de aspecto grotesco que contrastan con la belleza del entorno. Las animaciones de Musashi transmiten contundencia y precisión, mientras que los efectos asociados a las habilidades Oni aportan espectacularidad a los enfrentamientos. El sistema de control responde de manera satisfactoria y permite ejecutar movimientos complejos con la rapidez necesaria, algo especialmente importante para aprovechar correctamente las oportunidades de contraataque. La música y los efectos sonoros también acompañan eficazmente la acción, reforzando la ambientación sobrenatural. Sin embargo, la cámara presenta algunos inconvenientes durante las batallas más intensas, particularmente contra enemigos de gran tamaño, cuando ciertos ángulos dificultan seguir sus movimientos y pueden provocar errores que resultan especialmente frustrantes.