Phantom Blade Zero es una aventura de acción que toma inspiración del cine de artes marciales y de la tradición Wuxia para construir un universo propio conocido como Kungfupunk. Aunque su ambientación oscura y sus enfrentamientos contra jefes exigentes pueden recordar a los juegos tipo Souls, su propuesta está mucho más cerca de los hack and slash centrados en la velocidad, los combos y la espectacularidad. La aventura nos pone en la piel de Soul, un asesino de élite que dispone de apenas 66 días para resolver una conspiración y encontrar una manera de sobrevivir. Desde sus primeros enfrentamientos queda claro que la prioridad de S-Game es ofrecer un sistema de combate dinámico y espectacular, donde la precisión importa tanto como la capacidad de encadenar ataques.

Uno de los aspectos más interesantes es precisamente su identidad jugable. Phantom Blade Zero no adopta las estructuras habituales de los Soulslike: los enemigos derrotados no reaparecen al utilizar puntos de guardado, no necesitamos administrar almas o runas después de morir y tampoco existe un sistema de atributos que obligue a desarrollar una configuración específica. En su lugar, la aventura apuesta por una acción mucho más directa, con movimientos rápidos, combos fluidos y una alternancia constante entre diferentes armas. Eso no significa que sea una experiencia sencilla. Los enfrentamientos contra jefes requieren aprender patrones, dominar las esquivas y ejecutar bloqueos con precisión. Su dificultad proviene de la exigencia de sus combates, no de reproducir todos los sistemas de un Soulslike, una diferencia importante que define su personalidad.

El combate es, sin duda, el elemento más sobresaliente. Soul puede ejecutar secuencias acrobáticas, ataques aéreos y combinaciones que transmiten una enorme sensación de velocidad y poder. Sin embargo, los enemigos no son simples objetivos que podamos eliminar pulsando botones sin pensar. Debemos observar sus movimientos, interpretar las trayectorias de sus ataques y encontrar el momento adecuado para esquivar o realizar una parada perfecta. El sonido de los adversarios también funciona como una referencia para anticipar determinadas acciones, mientras que romper su defensa permite desencadenar contraataques devastadores. Cada enfrentamiento exige concentración y recompensa la precisión, hasta el punto de que incluso los enemigos comunes pueden convertirse en un desafío cuando no aprovechamos correctamente nuestro arsenal.

La variedad de armas amplía todavía más las posibilidades. Cada una cuenta con un estilo de combate particular y habilidades que podemos mejorar mediante los sistemas de forja y progresión. A medida que fortalecemos nuestro equipamiento, algunas armas desbloquean nuevas capacidades que pueden modificar considerablemente la manera en que las utilizamos. Esta evolución resulta satisfactoria porque permite experimentar con diferentes configuraciones y redescubrir herramientas que ya llevábamos varias horas utilizando. También encontramos objetivos secundarios y nuevos personajes que ofrecen motivos adicionales para explorar las zonas y profundizar en la historia. El principal inconveniente está en ciertos enemigos comunes que cuentan con demasiada salud. Aunque su barra de defensa se agota relativamente rápido, algunos enfrentamientos terminan prolongándose más de lo necesario. Reducir la resistencia de estos adversarios habría permitido dedicar más tiempo a explorar y descubrir nuevos desafíos, en lugar de repetir ataques contra enemigos poco importantes.

La dirección artística es otro de los grandes triunfos de Phantom Blade Zero. Su universo combina referencias a la China de la dinastía Ming con aldeas olvidadas, templos deteriorados y construcciones lujosas afectadas por un mundo dominado por el caos. Los escenarios tienen una riqueza visual impresionante y consiguen transmitir una mezcla de belleza y decadencia que encaja perfectamente con el tono de la aventura. El estudio también experimenta con diferentes estilos para presentar sus secuencias narrativas, alternando escenas realizadas con el motor del juego, animaciones, teatro de sombras y pintura tradicional china. Esta variedad puede resultar sorprendente al principio, pero termina reforzando la identidad del proyecto. La propuesta visual demuestra una personalidad creativa muy marcada, aunque algunas secuencias generadas mediante CGI presentan una calidad menos consistente que las escenas realizadas con el motor del juego.
La historia comienza de manera deliberadamente confusa. Al principio conocemos muy poco sobre Soul, las facciones que lo rodean y las razones que han provocado su persecución. Los acontecimientos se presentan mediante fragmentos, documentos, recuerdos y conversaciones que debemos relacionar para comprender el verdadero conflicto. Conforme avanzamos, descubrimos las alianzas, traiciones e intereses políticos que conectan a los diferentes personajes. Las misiones secundarias y los objetos coleccionables adquieren una importancia especial porque ayudan a completar el contexto y permiten comprender mejor el destino de Wulin. La aventura recompensa a quienes se toman el tiempo de investigar y no se limitan a seguir el camino principal, incluso vinculando la cantidad de contenido descubierto con el desenlace de la historia. Su narrativa requiere paciencia, pero consigue volverse mucho más interesante cuando comenzamos a conectar sus diferentes piezas.