Reanimal confirma la identidad creativa de Tarsier Studios: una propuesta marcada por el horror psicológico, la incomodidad constante y una narrativa que se construye más con atmósferas que con explicaciones directas. Desde los primeros minutos, el juego transmite una sensación de decadencia y amenaza permanente, donde el silencio y los escenarios deformados generan un malestar continuo en el jugador. La historia sigue a dos hermanos que se internan en una isla cubierta por la niebla con la esperanza de reencontrarse con antiguos amigos desaparecidos.

El viaje se convierte en una pesadilla poblada por criaturas grotescas y paisajes que parecen reflejos distorsionados de una infancia rota. Todo se presenta de forma ambigua: las motivaciones, el origen de los enemigos y el desenlace quedan abiertos a interpretación, reforzando una narrativa ambiental que recuerda claramente a la saga Little Nightmares. De hecho, Reanimal funciona como una especie de heredero espiritual, hasta el punto de que podría pasar sin problemas por una continuación no oficial.

Uno de los principales cambios está en el enfoque cooperativo. La aventura puede jugarse en solitario o en compañía, y la colaboración entre los dos protagonistas se integra de forma natural en la resolución de puzles y situaciones de peligro. No se trata de una cooperación forzada, sino de mecánicas sencillas y bien dosificadas, apoyadas por una inteligencia artificial competente cuando se juega en solitario. En lo jugable, el título apuesta por una experiencia más activa que en trabajos anteriores del estudio. Hay más rompecabezas, más momentos de tensión y también más secuencias dinámicas.

A diferencia de los protagonistas anteriores, los nuevos personajes pueden defenderse en determinadas situaciones, lo que reduce la dependencia absoluta de la huida y aporta mayor variedad al ritmo de juego. El diseño de niveles abandona la estructura estrictamente lineal para ofrecer mapas más amplios e interconectados. Esto favorece una exploración ligera y la búsqueda de objetos opcionales, pero también intensifica la sensación de encierro, ya que en ocasiones es necesario regresar sobre los propios pasos dentro de un entorno hostil y opresivo.
A nivel artístico, Reanimal destaca por su fuerte identidad visual: escenarios realistas combinados con criaturas deformes crean un contraste inquietante y eficaz. La iluminación y los efectos ambientales refuerzan el tono sombrío, mientras que el apartado sonoro acompaña con discreción pero con gran impacto emocional, aumentando la tensión en los momentos clave.