Cuando un estudio decide desarrollar una secuela, existe una pregunta inevitable: ¿debe reinventar la fórmula o perfeccionar lo que ya funcionaba? Regions of Ruin: Runegate toma claramente el segundo camino. Esta nueva entrega no busca cambiar radicalmente las bases del original, sino expandirlas con un mundo más grande, mejores gráficos, más opciones de combate y una narrativa ligeramente más desarrollada. El resultado es un RPG de acción de desplazamiento lateral muy entretenido, con una identidad propia basada en la exploración, la construcción de asentamientos y la fantasía enana. Sin embargo, también arrastra algunos de los problemas del primer juego y deja la sensación de que podría haber ofrecido mucho más contenido.

La aventura nos pone nuevamente en el papel de un héroe enano encargado de reconstruir su pueblo y devolverle la gloria a una civilización al borde de la desaparición. A diferencia de la primera entrega, donde levantábamos un asentamiento relativamente sencillo, aquí restauramos una auténtica fortaleza enana, algo que encaja mucho mejor con la ambientación y aporta una sensación de progreso más satisfactoria. La historia también recibe una mejora notable. Sin convertirse en una narrativa compleja, presenta más personajes, facciones y situaciones interesantes que ayudan a darle contexto a la exploración del mundo. La exploración sigue siendo el corazón de la experiencia. Recorrer los escenarios resulta divertido gracias a una movilidad muy ágil. Nuestro personaje puede acumular múltiples mejoras de movimiento, desplazarse rápidamente entre plataformas y destruir objetos del entorno para obtener recursos.

El mundo está lleno de puntos de interés, secretos, tesoros y rompecabezas. Aunque muchos escenarios terminan compartiendo estructuras similares, siempre existe la sensación de que detrás de la siguiente colina puede esconderse algo interesante. La ambientación también destaca por alejarse de la fantasía medieval más tradicional. Encontramos armas de fuego primitivas, granadas, enormes dirigibles y diversas tecnologías que le dan personalidad propia al universo del juego. Una de las mejoras más evidentes respecto al original se encuentra en el combate. Las armas ahora ofrecen más posibilidades gracias a la incorporación de lanzas arrojadizas, armas pesadas que pueden recuperarse después de ser lanzadas, ballestas y armas de fuego. A esto se suma un sistema de habilidades y encantamientos que permite construir personajes bastante distintos según nuestras preferencias.

Sin embargo, una vez que avanzamos lo suficiente, aparecen algunos problemas importantes. El principal es el balance. La dificultad normal resulta excesivamente sencilla. Conforme obtenemos mejores armas y habilidades, los enemigos dejan de representar una amenaza real. Algunos jugadores reportan derrotar jefes importantes en apenas unos pocos golpes, y es fácil comprender por qué. Las mecánicas de sigilo, los ataques críticos y el equipamiento avanzado permiten generar cantidades absurdas de daño en muy poco tiempo. Algo similar ocurre con los recursos de construcción. Explorando con relativa normalidad es posible desbloquear prácticamente todas las mejoras importantes de la fortaleza mucho antes de llegar al final de la campaña. Esto provoca que la progresión pierda fuerza y que muchos sistemas dejen de tener relevancia durante el tramo final.

El mayor problema de Regions of Ruin: Runegate no es su jugabilidad ni sus sistemas, sino su duración. La mayoría de los jugadores coinciden en que la campaña principal termina justo cuando parece que la aventura apenas está comenzando a alcanzar su máximo potencial. La historia se desarrolla en dos mundos principales y concluye de forma algo abrupta, dejando múltiples preguntas abiertas y una sensación de que faltaba al menos un tercer acto para cerrar adecuadamente la experiencia. No es un juego corto en términos absolutos, ya que completar la campaña puede tomar entre 15 y 25 horas dependiendo del nivel de exploración. Sin embargo, la estructura narrativa y la progresión transmiten constantemente la impresión de que todavía quedaba mucho camino por recorrer.
Donde Runegate puede encontrar una segunda vida es en su herramienta de creación de contenido. El juego incluye un editor que utiliza las mismas herramientas empleadas para construir la campaña oficial. Esto permite a los jugadores crear mundos, mapas y aventuras completamente nuevas. Actualmente la cantidad de contenido creado por la comunidad aún es limitada debido al reciente lanzamiento, pero el potencial es enorme. Si la comunidad adopta el editor y los desarrolladores continúan ampliándolo, podría convertirse en uno de los pilares más importantes de la experiencia a largo plazo.