Review – Resident Evil Requiem

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Capcom supo generar una enorme expectativa antes del lanzamiento de Resident Evil Requiem. Durante meses, la compañía alimentó el interés del público con avances cuidadosamente dosificados, tráilers cargados de misterio y pequeñas pistas sobre lo que sería la nueva entrega de la saga. La promesa era ambiciosa: recuperar el espíritu de la franquicia, cerrar algunos de los grandes interrogantes del universo narrativo y, al mismo tiempo, introducir nuevos personajes capaces de renovar la fórmula. El resultado es un título que mezcla tradición y evolución con una seguridad notable, logrando posicionarse como una de las entregas más importantes dentro de la historia reciente del survival horror. Desde los primeros minutos queda claro que el juego apuesta por una atmósfera particularmente intensa. El tono es más oscuro y reflexivo que en otras entregas recientes, transmitiendo la sensación de estar ante el final de una etapa dentro de la saga. La narrativa se desarrolla con un ritmo constante que evita largos periodos de pausa, manteniendo al jugador en una sucesión continua de descubrimientos y situaciones de peligro. En el centro de esta historia aparece Grace, una analista del FBI que llega al misterioso hotel Wrenwood para investigar una serie de muertes extrañas. Lo que comienza como un caso aparentemente aislado pronto se convierte en una trama mucho más compleja, conectada con secretos que llevan años ocultos.

El hotel funciona como el primer gran escenario del juego y destaca por su excelente construcción ambiental. Cada pasillo, cada habitación abandonada y cada elemento del entorno contribuyen a reforzar la sensación de amenaza constante. Durante la exploración, Grace descubre fragmentos de su propio pasado y la verdad detrás de la muerte de su madre, Alyssa, una periodista que investigaba acontecimientos relacionados con experimentos biológicos. Este elemento personal le da a la historia un enfoque más íntimo, transformando la investigación en algo más que una simple misión profesional. En paralelo, el regreso del temido T‑Virus vuelve a colocar las amenazas biológicas en el centro del conflicto, reforzando los vínculos con los orígenes de la saga. La campaña principal ronda las quince horas de duración y se desarrolla a través de varias localizaciones importantes, cada una con una identidad clara. A medida que avanza la historia, el juego amplía su escala narrativa y conecta los acontecimientos actuales con momentos clave del pasado de la franquicia, incluyendo el destino de Raccoon City. En ese sentido, el guion intenta cerrar numerosos hilos argumentales que llevaban años presentes en la serie, revelando nuevas perspectivas sobre decisiones históricas dentro del universo de la saga y sobre figuras clave como Oswell E. Spencer. El resultado es una narrativa que funciona tanto como historia independiente como conclusión parcial de varias tramas iniciadas décadas atrás.

Uno de los elementos más interesantes de Resident Evil Requiem es su estructura jugable basada en dos protagonistas con estilos muy diferentes. Por un lado está Grace, cuya jugabilidad se acerca al survival horror clásico. Sus secciones se centran en la vulnerabilidad, la gestión cuidadosa de recursos y el uso del sigilo para evitar enfrentamientos directos. Su inventario es limitado, lo que obliga a tomar decisiones constantes sobre qué objetos llevar y cuáles dejar atrás. Este enfoque refuerza la tensión y convierte cada encuentro con un enemigo en una situación potencialmente mortal. En contraste aparece Leon S. Kennedy, uno de los personajes más emblemáticos de la franquicia. Sus segmentos cambian completamente el ritmo de la experiencia. Leon es un combatiente experimentado, con acceso a un arsenal amplio que incluye armas de fuego potentes, explosivos y herramientas de combate cuerpo a cuerpo. Mientras que Grace representa la fragilidad y el miedo, Leon encarna la acción directa y la capacidad de enfrentarse a las amenazas sin titubeos. Esta dualidad funciona sorprendentemente bien, ya que el juego alterna entre ambos estilos para mantener un ritmo variado a lo largo de la campaña.

La diferencia entre ambos personajes también se refleja en la perspectiva de cámara. Las secciones de Grace utilizan una vista en primera persona que intensifica la sensación de vulnerabilidad y cercanía con el peligro. Cada ruido o movimiento inesperado se siente más inmediato, reforzando el componente de terror. Por el contrario, las fases protagonizadas por Leon adoptan una perspectiva en tercera persona similar a la de las entregas modernas de la saga, lo que facilita el combate dinámico y permite apreciar mejor las animaciones y movimientos del personaje durante los enfrentamientos. El sistema de progresión también presenta variaciones según el protagonista. Grace obtiene recursos a partir de muestras biológicas que luego puede utilizar para fabricar munición y herramientas en zonas seguras, lo que incentiva la exploración cuidadosa de cada escenario. Leon, en cambio, acumula créditos al derrotar enemigos y puede invertirlos en mejoras, armas o equipo adicional en puntos específicos del juego.

Ambos sistemas refuerzan la identidad de cada personaje y ayudan a diferenciar claramente sus estilos de juego. En cuanto a los enemigos, el título introduce un comportamiento algo más elaborado en comparación con entregas anteriores. Algunos infectados conservan fragmentos de sus rutinas pasadas, lo que genera situaciones inquietantes al encontrarlos realizando acciones cotidianas antes de atacar. Este detalle añade un toque perturbador a la ambientación, aunque su presencia es más notable en las primeras zonas del juego que en las posteriores. La variedad de criaturas es considerable, con múltiples tipos de enemigos que requieren enfoques diferentes dependiendo del personaje que se esté utilizando.

El diseño de escenarios es otro de los puntos más destacados. Si el hotel Wrenwood establece el tono inicial de la aventura, otras áreas como la clínica de investigación se convierten en auténticos ejemplos de diseño ambiental dentro del género. Estos espacios combinan exploración, combate y pequeños rompecabezas que invitan a recorrer cada rincón en busca de recursos y pistas. Aunque los acertijos no alcanzan un nivel especialmente complejo, cumplen su función dentro del ritmo general de la experiencia. A nivel técnico, el juego utiliza la última evolución del motor RE Engine, ofreciendo un apartado visual muy detallado. Los modelos de personajes muestran un gran nivel de realismo y la iluminación contribuye enormemente a la atmósfera opresiva de los escenarios. En consolas actuales, el rendimiento se mantiene estable con una tasa de imágenes por segundo constante, lo que permite disfrutar de la acción sin interrupciones incluso en los momentos más intensos.

CONCLUSIÓN

Resident Evil Requiem logra equilibrar con bastante acierto la herencia clásica de la franquicia con una estructura moderna que combina terror, acción y narrativa. Su mayor fortaleza radica en la forma en que alterna entre dos estilos de juego claramente diferenciados, ofreciendo una experiencia variada que mantiene el interés durante toda la campaña. Aunque algunos enfrentamientos contra jefes podrían haber sido más desafiantes y los rompecabezas no destacan especialmente, el conjunto funciona como una entrega ambiciosa que refuerza el legado de la saga y aporta nuevas perspectivas a su universo.

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