Los juegos de puzles suelen enfrentarse a un desafío complicado: innovar sin perder aquello que hizo funcionar a sus predecesores. En el caso de Spooky Express, el estudio Draknek & Friends no optó por añadir más contenido sobre una base conocida, sino por replantear profundamente la manera en que sus rompecabezas funcionan. Aunque a primera vista pueda parecer una continuación directa de Cosmic Express, la realidad es que se siente más como una realidad alternativa construida sobre los mismos cimientos.

La premisa es sencilla. Debemos dibujar una única vía ferroviaria que conecte el inicio con la salida del nivel mientras transportamos pasajeros hasta sus destinos correspondientes. Sin embargo, la gran diferencia respecto a otros títulos de la serie aparece rápidamente. El tren comienza con una capacidad extremadamente limitada y los pasajeros ya no son simples elementos que deben trasladarse de un punto a otro. Ahora reaccionan entre sí. Humanos, monstruos, demonios, zombis y vampiros interactúan de formas inesperadas. Algunas criaturas asustan a otras, ciertas transformaciones pueden ocurrir bajo condiciones específicas y una acción aparentemente simple puede desencadenar una compleja reacción en cadena. Lo brillante de esta decisión es que convierte a los pasajeros en el verdadero corazón del diseño de los puzles.

Otro aspecto especialmente destacable es el ritmo con el que se introducen las mecánicas. Cada mundo presenta una nueva regla o interacción, permitiendo que el jugador la comprenda antes de combinarla con sistemas anteriores. Esto hace que la experiencia sea accesible incluso para personas con poca experiencia en juegos de lógica. Al mismo tiempo, los niveles opcionales y los desafíos avanzados exploran las posibilidades de cada mecánica con mucha más profundidad. Los rompecabezas finales pueden resultar exigentes, especialmente cuando el tren obtiene más capacidad y las cadenas de interacciones se vuelven considerablemente más complejas, pero rara vez cruzan la línea hacia la frustración.

Uno de los mayores logros de Spooky Express es la consistencia de su diseño. Incluso cuando el juego lleva decenas de niveles introduciendo nuevas ideas, sigue encontrando formas creativas de sorprender al jugador. Las soluciones suelen sentirse elegantes, naturales y cuidadosamente construidas. Los mejores niveles generan ese momento tan característico de los grandes juegos de puzles: la sensación de que la respuesta estuvo siempre delante de tus ojos. Además, el enorme número de niveles permite explorar prácticamente todas las posibilidades de las mecánicas sin que la experiencia se sienta repetitiva.

La temática de terror está tratada de una forma adorable y humorística. Zombis que buscan estaciones de tren, vampiros regresando a sus ataúdes y criaturas sobrenaturales interactuando constantemente generan una atmósfera ligera y divertida. Los pequeños cómics que introducen cada mundo, las animaciones de los personajes y el diseño sonoro aportan mucha personalidad al conjunto. Incluso los detalles más pequeños parecen diseñados para arrancar una sonrisa. Visualmente no busca impresionar mediante tecnología, sino mediante claridad, expresividad y encanto, algo que consigue con notable éxito.
La crítica más repetida no está relacionada con los puzles, sino con la estructura general. A diferencia de otros títulos del estudio, Spooky Express carece de mecánicas meta o rompecabezas ocultos que conecten diferentes niveles entre sí. Algunos aficionados a los juegos de Draknek & Friends echarán de menos ese componente de descubrimiento adicional. También existe cierta sensación de que algunos niveles introductorios podrían haberse condensado ligeramente para reducir la duración inicial de la campaña. Sin embargo, estos detalles apenas afectan a la excelente calidad del núcleo jugable.