El género Soulslike ha crecido tanto en los últimos años que cada nuevo lanzamiento tiene una tarea complicada: encontrar algo que lo haga destacar. Mortal Shell 2 no pretende reinventar la fórmula ni convertirse en el nuevo referente del género. Su apuesta es mucho más sencilla: tomar ideas conocidas, combinarlas con algunas mecánicas propias y construir una experiencia sólida. La historia nos lleva nuevamente a un mundo de fantasía oscura. Controlamos al Heraldo, nacido de la última Ova de la Undermether, una entidad divina cuyos restos dieron forma al mundo de Fallgrim. Nuestra misión consiste en recuperar las Ovas restantes y descubrir qué ocurrió con ellas. La narrativa mantiene ese estilo misterioso tan habitual en el género, aunque resulta bastante accesible y consigue despertar interés por conocer más sobre el mundo.

Donde Mortal Shell 2 realmente destaca es en el combate. Cold Symmetry abandona la tradicional barra de resistencia y apuesta por enfrentamientos mucho más rápidos. El clásico rodar es sustituido por un dash, mientras que los enemigos cuentan con una barra de postura que podemos reducir mediante parries y diferentes habilidades. Cuando conseguimos romperla, tenemos la oportunidad de ejecutar un poderoso contraataque. El resultado es un sistema de combate rápido, agresivo y muy satisfactorio. Los golpes tienen un excelente feedback y cada enfrentamiento requiere prestar atención a los movimientos del enemigo. También ayuda mucho la variedad de habilidades y efectos que podemos incorporar a nuestro estilo de juego. La única pega importante aparece cuando realizamos ciertos contraataques y quedamos completamente expuestos ante otros enemigos, algo que puede resultar bastante frustrante cuando estamos rodeados.

Las Habilidades son otro de los elementos fundamentales. Cada una cuenta con características y capacidades propias, permitiendo desarrollar estilos de juego bastante diferentes. A esto se suman armas, sellos y Tarstones, que añaden efectos adicionales y permiten crear distintas configuraciones. Me gustó especialmente que podamos reiniciar gratuitamente las habilidades de las Habilidades. Esto facilita experimentar con diferentes builds sin miedo a desperdiciar recursos. Sin embargo, el sistema tampoco es perfecto: la cantidad de armas es relativamente limitada y algunos árboles de habilidades ofrecen mejoras bastante poco interesantes. Hay posibilidades suficientes para experimentar, pero esperaba encontrar una progresión algo más profunda.

Una de las mecánicas más interesantes es el sistema de Second Life. Cuando nuestra Habilidad muere, el Heraldo queda expuesto y puede continuar luchando en una forma mucho más vulnerable. Si conseguimos atacar a los enemigos y recuperar suficiente energía, podremos regresar a nuestra Habilidad. Es una mecánica sencilla, pero añade una segunda oportunidad muy interesante durante los combates complicados. La exploración también cumple. Fallgrim funciona como una especie de mundo semiabierto dividido en diferentes zonas, mazmorras y fuentes que debemos purificar. Encontraremos caminos secundarios, desafíos y recompensas que hacen que desviarse de la ruta principal tenga sentido. El viaje rápido entre las fuentes también resulta bastante útil para evitar recorridos innecesariamente largos.
En cuanto al apartado visual, Mortal Shell 2 consigue crear una atmósfera fantástica. El mundo es oscuro, decadente y brutal, mientras que el diseño de las Habilidades y criaturas destaca especialmente. Todo encaja con el tono de una aventura que constantemente transmite la sensación de estar explorando un mundo al borde del colapso. La dificultad también me parece uno de sus puntos interesantes. Para alguien que no tenga demasiada experiencia con los Soulslike, la aventura puede resultar bastante accesible, mientras que los jugadores veteranos probablemente encontrarán un desafío menos exigente que en otros representantes del género. Además, existen opciones que permiten modificar posteriormente la dificultad y añadir nuevos retos.