SWAPMEAT es uno de esos juegos que llaman la atención inmediatamente por su propuesta. Se trata de un roguelike de acción en tercera persona donde derrotamos enemigos para intercambiar partes de sus cuerpos —cabezas, torsos y piernas— y obtener nuevas habilidades. La idea es tan absurda como divertida, y el particular estilo visual, el humor y la ambientación consiguen darle una identidad propia que recuerda a clásicos como Earthworm Jim o The Neverhood.

El sistema de combate resulta bastante entretenido y obliga a adaptarse constantemente. Las diferentes partes pueden modificar nuestras habilidades, movilidad y forma de atacar, mientras que los elementos y mejoras permiten crear combinaciones bastante interesantes. También existe una progresión dentro de cada partida mediante experiencia y mejoras que pueden potenciar determinados elementos o crear sinergias. La estructura de las expediciones, con objetivos y un tiempo limitado, además incentiva jugar de forma agresiva y aprovechar bien cada minuto.

Uno de los mayores atractivos es que SWAPMEAT funciona especialmente bien en cooperativo. Poder dividirse con los compañeros para completar objetivos, buscar recursos y posteriormente reunirse para enfrentarse a los jefes genera situaciones caóticas y muy divertidas. Los jefes también son uno de los puntos fuertes, y la cantidad de mejoras, objetos y desbloqueables proporciona suficientes razones para seguir jugando después de las primeras partidas.

Sin embargo, el sistema principal de intercambio de partes también puede ser su mayor debilidad. El juego prácticamente te obliga a cambiar de equipamiento constantemente debido a la durabilidad, pero algunas piezas son considerablemente mejores que otras y pueden cambiar por completo nuestro estilo de juego. Puedes pasar de eliminar enemigos con facilidad a convertirte en un blanco prácticamente indefenso después de recoger un par de piezas. Además, las combinaciones no siempre generan sinergias satisfactorias, y los elementos aleatorios pueden dificultar la construcción que tenías planeada.
El límite de tiempo también puede resultar frustrante, especialmente cuando quieres completar objetivos secundarios o conseguir recursos adicionales. El juego te incentiva a explorar y mejorar tu personaje, pero al mismo tiempo puede castigarte por dedicar demasiado tiempo a hacerlo. A esto se suman algunos problemas menores, como una sensación de impacto de las armas mejorable, ciertos problemas de interfaz y una localización que podría estar más pulida. Un roguelike caótico y muy original que destaca especialmente en cooperativo. No todos sus sistemas están perfectamente equilibrados y el intercambio constante de partes puede generar momentos frustrantes, pero su personalidad, variedad y diversión compensan ampliamente sus defectos.